Necalli Narcis
Narcis de Necalli es de esos perfumes que llegan sin mucha bulla, pero cuando los hueles... te detienen. Es una propuesta artística y muy bien pensada desde Latinoamérica —específicamente desde México— y eso ya le da una vibra distinta, más cercana, más nuestra.
Como su nombre sugiere, el protagonista aquí es el narciso, pero no el narciso clásico tipo jardín europeo, frío y aristocrático. Acá está trabajado con carácter, con una veta animal, terrosa, ligeramente indólica, como una flor viva que crece en la humedad de un bosque denso, tipo la Selva Lacandona o incluso el sur de Chile en los alrededores de Valdivia, donde la vegetación parece tener vida propia.
La fragancia tiene un lado floral verde e intenso, pero también un fondo oscuro y profundo. Hay un contraste casi dramático entre la belleza del narciso y un corazón más sombrío, probablemente por el uso de resinas, musgo o maderas húmedas. Se siente introspectivo, como un poema de soledad con fondo de lluvia. No es fácil, pero es hipnótico.
Ideal para otoño o invierno, y definitivamente para alguien que quiere un perfume con narrativa, con peso emocional. Esto no es para usar en la oficina o en la micro a las 8 a.m. Va mejor en momentos de contemplación, arte, cine de autor o esas caminatas solitarias en días nublados.
Si te gustan perfumes como Narcisse Noir de Caron (pero más moderno), o Fleur Narcotique de Ex Nihilo (pero más oscuro), este podría encantarte por su autenticidad. También puede recordar a ciertos trabajos de Hiram Green o Dusita, donde la flor se muestra sin filtros, intensa y cruda.